El felador

Lunes. Otra nueva experiencia que publicar.

Seguro que habéis leído el título de la experiencia, y al contrario que en las otras publicaciones, esta vez el título me describe a mí, no a los clientes. Me convertí en un auténtico ‘felador’ en este nuevo encuentro sexual con el cliente.

El correo electrónico que recibí explicaba que era un hombre joven bisexual que buscaba poder dominar durante todo el acto sexual sin ninguna objeción. Por supuesto, así fue y así lo voy a contar.

Esta vez el encuentro fue en Recoletos, en un magnífico hotel con espectaculares vistas de esta lujosa zona de Madrid. Llegué a la entrada de ese hotel y no encontré a nadie, pero ya había contado con ello, me había enviado un mensaje en el que me explicaba que iba a llegar un poco tarde por diversos motivos. A los diez minutos de mi llegada, lo vi aparecer con un coche privado con chofer.

Esta llegada me impactó muchísimo porque no me la esperaba, y enseguida comprobé tal y como me dijo nada más verme, que era hijo de buena familia y que por tanto contaba con mucho dinero disponible. Esto lo demostró con una sublime suite en el último piso del hotel. Lujo, opulencia y aristocracia. Todo lo que él representaba.

Me dijo que él era diferente a los demás por un sencillo motivo. No esperaba de mí nada más que mi boca. Así me lo dijo. El sexo oral era lo único que le importaba con un hombre. Me ordenó que me desnudara y que me arrodillara delante de él de manera inmediata. Ipsofacto estaba demostrando que él tenía todo el poder y que yo no era más que suyo, aceptando todas sus órdenes como si fuesen mías.

Él se quitó los pantalones y los calzoncillos, descubriendo un pene grande y grueso, muy estético y sin un solo pelo púbico. Abrí la boca y al segundo ya me cogía de la cabeza forzándome a tener todo su pene en mi boca. Lo consiguió y me dejó en esa posición durante unos largos segundos. Después, a mucha velocidad, empezó a mover mi cabeza hacia atrás y hacia adelante para conseguir darle placer. Una y otra vez, de una forma muy rápida.

Sin parar, el semen que expulsaba debía tragar sin demora y además rápidamente, porque era mucho y él no dejaba de mover mi cabeza con rapidez y sin pausa. Tras unos minutos, paró, me echó la cabeza para atrás y me sacó su pene de la boca. En ese momento expulsó más semen que resbaló por mi cara.

Tras eso, quiso que los dos nos tumbáramos. De distintas maneras, yo de forma vertical y él de forma horizontal. Se puso encima de mí tumbado en la cama y todo su peso y su pene volvieron a caer en mi boca. Subía su cuerpo y lo bajaba para conseguir sacar y volver a introducir su pene en mi boca, con mucha más fuerza y virulencia. Todo su semen caía directamente a mi garganta, y finalmente tras unos minutos, eyaculó completamente todo lo que le faltaba.

Se levantó y me ordenó que le limpiara el pene de todo el líquido que fluía por él y entonces se acostó en la cama y me dijo que había sido muy excitante poder tomar el mando. Como siempre harás, le dije, cuando vuelvas a quedar conmigo. Me respondió con una sonrisa y tras un beso, salimos de la habitación.

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