El rubio

Gran Vía. Otra cita. Quedamos por mi correo electrónico, marcosmunozmd@gmail.com. Tras unos mensajes, concertamos la cita.

Estoy esperando en la puerta del hotel, llega tarde. Un hombre muy rubio se presenta en frente. Me pregunta con un claro acento británico si soy Marcos. Le respondo que sí y entramos en el hotel dirección a su habitación.

Entramos, cierra la puerta y se sienta en la cama. Me pregunta sobre mí, datos y orígenes. Respondo de manera escueta. Se levanta y se quita los pantalones y calzoncillos. Ya está preparado. Me dice que me desnude rápidamente y así lo hago.

Noto que no es como los demás, es especial. Me dice que a él le gusta satisfacer y ser satisfecho durante el sexo. Las dos partes. Nos tumbamos en la cama, yo de un lado y él de otro, y realizamos un 69, dos felaciones. Esto es algo que no suelo hacer. La mayoría de los clientes sólo quiere ser satisfecha. Estamos un buen rato hasta que él pide que pare porque no quiere eyacular tan pronto.

Paro. Es mi turno. Me ordena que me ponga contra la pared, él detrás, y empieza de una forma muy suave al principio, pero que se va endureciendo conforme pasan los minutos. Tengo las dos manos sobre la pared y él me pone encima las suyas y entonces me penetra todo lo que pueda y se para. Noto su aliento cansado en la nuca y preveo que no va a tardar mucho en acabar.

Volvemos a la cama, y de un cajón saca un objeto largo que no logro ver. Me dice que me ponga a cuatro patas mirando hacia él. Acerca el objeto y me lo mete lentamente, procurando que entre completamente. Como acto reflejo, abro la boca por la presión del objeto y el aprovecha para meterme todo su pene 

Me quedo quieto y él mueve su culo hacia atrás y después hacia adelante continuamente, metiéndome más y menos el pene mientras que también utiliza por detrás el objeto. Ya queda poco, pienso. Ya está jadeando. No me equivoco, unos minutos después, me agarra de la cabeza y fuerza que me la meta completamente en la boca antes de eyacular. En el momento noto un líquido un poco salado. Se acabó.

Tras eso, él se tumba en la cama cansado y yo me voy. Hasta la próxima.

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La mujer

Como dije en la entrada de El ejecutivo, soy heterosexual pero la mayor parte de mis clientes son hombres. Es así desde que empecé con este trabajo.

Por eso mismo, me llevé una grata sorpresa cuando recibí un correo de una mujer que quería un encuentro sexual conmigo. Esta vez fue en la Calle Alcalá, en un magnífico y lujoso piso.

Me estaba esperando a la Puerta y tras unos cordiales saludos, subimos sin demora. Una vez allí, todo empezó muy rápido. Según entré a su casa, me desnudé como me indicó y procedí a quitarle su camiseta mientras le acariciaba y besaba en el cuello y entre sus pechos. Así, la llevé hasta la cama, donde seguí acariciando todo su cuerpo y besándola. Le quité los pantalones y las bragas y empecé.

Separé sus piernas y entonces acerqué mi boca a sus zonas íntimas, procurando darle el máximo placer. Ella me echó las piernas encima de la cabeza para que no parara mientras gemía hasta que finalmente explotó. Levanté la cabeza y entonces me dijo que nos levantáramos y que la cogiera.

Así, lo hice, y la cogí de sus glúteos mientras yo, de pie, empecé a penetrarla como me indicó. Ella me abrazaba y gritaba mientras yo seguía con un ritmo suave pero continuado. Ordenó que fuera más rápido y todo se precipitó, en seguida oí cómo ella gritó de placer y me abrazaba con mucha más fuerza y besándome el cuello. Estuvimos en esa posición unos minutos más después de haber acabado.  Era perfecto.

Volvimos a la cama, y se puso a cuatro patas voluntariamente. Dijo que era lo que faltaba. Me puse por detrás y seguí penetrándola poco a poco, y muy suavemente, como me indicó. Estuvimos en esa posición muy poco tiempo, porque, como me dijo después, era lo que menos le gustaba.

Cuando faltaban unos minutos, los dos nos tumbamos en la cama. Ella se tumbó de lado y me ordenó que la abrazara lo más fuerte que pudiera, piel con piel

Un broche de oro para una hora perfecta.

El falso novio

Tal y como explico en la página contacto/servicios también ofrezco servicio de escort Así, voy a contar una experiencia de este tipo.

Recibí un correo electrónico en el que una chica quería un novio falso para poder presentarle a su familia en un encuentro social. Todos sus hermanos y hermanas tenían pareja, y ella no, y no quería ser diferente. Así, me a través de mensajes y mensajería instantánea me contó exactamente que era lo que quería de mí.

Como explico, me adapto a lo que el cliente busca. Esta chica buscaba una persona muy educada que supiese estar en ambientes de clase alta. Además, el principal objetivo era conseguir contentar al padre, a quien le encantan los caballos y también  es su principal tema de conversación. Aunque a mí nunca me llamaron demasiado, yo en ese encuentro debía aparentar que me encantaban y que montaba en ellos asiduamente. Ese día, me aprendí la mayor parte de las razas de los caballos y  nociones básicas de hípica, polo y apuestas.

Esto era sólo una parte de mi personalidad. Mí personaje estudiaba ingeniería y había tenido una educación elitista, conseguida por medio de escuelas privadas e internados suizos durante varios años. Hablo un A1/A2 de alemán, así que el idioma de Suiza no fue un problema y mis modales refinados me hacían pasar perfectamente por esta persona.

También especificó qué temas no debía tratar y cual debiera ser mi respuesta a las preguntas de su padre sobre opiniones de sus gustos e intereses. Para acabar, debía ser elocuente y tener mucha fluidez verbal y léxica.

Tras todos estos requisitos, llegó el gran día y todo empezó con una cena con sus cinco hermanos, respectivas parejas y sus padres. Saludé de manera muy educada a todos y en seguida saqué el tema de los caballos con su padre, fingiendo saberlo porque su hija me lo había dicho cuando descubrió que a mí también me gustaban. La mayor parte de la cena estuve hablando con él, sobre la hípica y el polo, sobre todo el mundo equino en general. Resultó que apreciaba que alguien tuviera tantos conocimientos como él y fue una charla muy distendida. Tras una cena con una larga sobremesa, el final llegó y me despedí de todos y en general de su padre, que me agradeció la conversación al tiempo que le indicaba que había sido un placer conocerlo.

Todos nos despedimos, y volví a casa, dejando de ser Jaime, mí nombre ficticio, amante de los caballos, para volver a convertirme en el Marcos de siempre.

El hombre desnudo

Un hotel en Sol. Allí volvía a estar para trabajar, para conseguir suficiente dinero para cubrir todos mis gastos.
Esta vez, había hablado con la persona por correo electrónico y tras decidir el sitio, quedamos.

Entré en el hotel y me dirigí a la recepción, pregunté por su nombre y me dieron el número de habitación. Subí y llamé. Unos pasos y la puerta se abrió. Entré y lo vi, un hombre completamente desnudo que estaba esperando que empezara mi trabajo.
Así, me indicó que fuera hasta la cama y que me desnudara. Lo hice, y su siguiente orden fue que, mientras que él estaba tumbado, le hiciera una felación.         
Unos 15 minutos después, y su respiración se volvió rápida y entrecortada y noté su eyaculación en mi boca. Tras esto, quiso que yo me tumbase boca abajo y él me penetró, a su ritmo, como quería. Durante esa hora era todo suyo, y tenía que satisfacerlo. Así fue, y cuando se cansó, me dijo que me pusiese en el borde de la cama y me cogió de las piernas y volvió a empezar. No sé cuánto tiempo estuvimos, pero no fue breve.

Miré el reloj y el tiempo se acababa, él también lo sabía y aún no había acabado. Para acabar me dijo que tenía que volver a eyacular y que para eso lo mejor era otra felación, lo hice, y después de unos minutos, paré y él se masturbó hasta que logró que todo su semen cayera sobre mí.
Fin del encuentro. Hora de volver a casa

Mis servicios

¡Muchas gracias por leer mi blog! 🙂

Soy prostituto de lujo, y ofrezco mis servicios sexuales y de escort a todas las personas que me contraten.

Servicios sexuales : 1 hora – 250 euros. Para hombres y mujeres independientemente de su edad.

Servicios de escort: 1 día entero – 1000 euros.  Me hago pasar por tu novio o por lo que sea sin problemas. Soy una persona muy respetuosa, educada que sabe comportarse en todos los ambientes. Además, me aprendo el papel que tenga que realizar, me adapto a la personalidad que tenga que mostrar dependiendo de cómo quieres que sea.

Para estos dos servicios, todas las personas interesadas deben escribir un mensaje a marcosmunozmd@gmail.com.
( Si ves esta página desde un móvil, con que pinches en mi correo se abrirá la aplicación de correo electrónico del móvil con mi dirección ya introducida para que solo tengas que escribir el mensaje)

Respondo muy rápido y nos ponemos de acuerdo en el lugar. Mándame un mensaje sin compromiso.

¡Muchas gracias!

P.D: Este es mi trabajo, así me gano la vida, por favor, nada de bromas ni mensajes falsos.

Preguntas y respuestas

En esta sección contestaré a todas las preguntas que se me realicen en los comentarios, ya sean de la prostitución, de mí, aunque siempre guardando mi anonimato, y de cualquier cuestión sobre el blog u otro tema 😉

Por favor, ruego que todas las preguntas se realicen con respeto y sin insultar a nadie. Si alguna pregunta no se rige por estos principios, será eliminada.

El ejecutivo

En la categoría experiencias narraré algunos encuentros sexuales, siempre con el permiso del cliente y prometiendo preservar su intimidad.

Antes de empezar, debo decir que soy completamente heterosexual, aunque la mayor parte de mis clientes son hombres. Dicho esto, empiezo.

Un hotel de lujo en la Castellana. Allí estaba él, esperándome en la entrada. Un ejecutivo de aproximadamente 50 años con traje y corbata. Habíamos quedado tras enviarme un mensaje a mi correo electrónico. Una vez que nos saludamos, él me invitó a entrar y accedimos a su habitación. Grande y bien iluminada. Él comenzó a desnudarse y yo hice lo mismo. Después, me indicó que le quitara los calzoncillos. Eso hice. Me arrodillé y empecé mi trabajo. Siempre quieren empezar por una felación. Tras aproximadamente 10 minutos, me indicó que parara y me llevó hasta la cama. Allí se puso detrás de mí y empezó a penetrarme, a un ritmo muy rápido y con fuertes embestidas. No dejaba de gemir hasta que noté que acababa. Quería cambiar de posición. Se puso debajo y yo encima y siguió con el mismo ritmo de antes hasta que empezó a respirar de forma entrecortada y finalmente, eyaculó.

Estuvimos un rato en la cama, mientras que él acariciaba mi cuerpo, y cuando vio que la hora estaba llegando a su fin, se sentó y me indicó que antes de acabar quería otra felación. Por supuesto, fue lo que hice. La hora cumplió y nos despedimos en la entrada del hotel. Hasta otra ocasión.