Acróbata

Otro día, otra nueva experiencia. Esta vez, como en todas, los correos enviados llevan a un lugar para realizar el servicio contratado. Un hombre joven que quería pasar un buen rato y además poder controlar todo lo que pasara en esa hora. Quería mandar sobre mí.

Nuestro punto de encuentro es la Puerta de Alcalá, desde aquí fuimos andando hasta el destino elegido por él. Un hotel muy elegante u lujoso a partes iguales. Su habitación está en la tercera planta esperando a ser ocupada. Tras una conversación muy interesante sobre diversos temas, llagamos y abre la puerta. Ya estamos dentro y no tarda un segundo en desnudarse. Espera un momento a que haga no mismo.

En cuanto me desnudo, viene hacia mí y me besa el cuello y me acaricia el pecho. Ya está listo. Nos vamos al lado de la cama. Dice que lo primero es una felación, pero no de un modo tradicional, tiene que ser a su manera. Me dice que me tumbe en la cama al revés, con los pies en la almohada. En esa posición, él se sube a la cama y me coge de las piernas. Se las enrolla en la cabeza. Mi cabeza queda en posición para que su pene pueda entrar en mi boca. Abro la boca todo lo que puedo y él me lo mete rápidamente.

Así, él coge mi cabeza con sus dos manos y me fuerza cada vez para que primero se introduzca en mi boca y después salga. Consecutivamente. Noto que es una posición muy excitante para él. Es el dominante. Explota y eyacula. Todo el semen se expulsa en mi boca ,aunque,en esa posición, es muy difícil tragar, por lo que no puedo evitar que caiga un poco al suelo.

Aunque ya ha terminado, él sigue presionando mi cabeza contra sus genitales para que no pueda sacármelo de la boca. Quiere que lo limpie completamente. Me esfuerzo al máximo, aunque noto que empiezo a estar un poco mareado por estar tantos minutos boca abajo. Se lo digo. Lo comprende en seguida y cambiamos de posición.

Hora de pasar a lo más importante, la penetración. Me coge de las piernas, de las glúteos y me penetra mientras me mueve hacia arriba y hacia abajo para que el pene haga todo su trabajo. En esa posición, me sigue besando el cuello y parte de mi pecho. Lametones y caricias por mi cuerpo mientras soy penetrado. La hora está llegando a su cénit, y él también. Sigue y sigue y finalmente me deja en el suelo en el momento en el que vuelve a eyacular. Semen por todo mi cuerpo. Como quería.

Veo que está muy excitado y a la vez cansado. Fin de la hora y por tanto del espectáculo. Nos vestimos, nos damos un abrazo y salimos por la puerta. Hora de volver a la realidad.

P.D: Cambio en la periodicidad de las experiencias. A partir de ahora, una nueva experiencia cada lunes y jueves.
Muchísimas gracias a todos 😉

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El trío

Después del fan, no me esperaba nada más que se saliese fuera de lo normal por un tiempo. Me equivoqué. Y de qué manera.

Recibo multitud de correos electrónicos y de todos ellos, solo unos cuantos llegan a buen puerto. Algunos son simplemente para decirme hola, otros preguntando y otros que directamente me piden quedar. Así fue este último.

Un hombre, adulto me preguntaba si aceptaba tríos. Sin ningún problema, le comenté. Así, quedamos en un lugar cercano a la Castellana. Allí estaban, dos hombres esperando en la puerta. Se mostraron muy agradables conmigo y finalmente, tras saludos y risas, entramos en en hotel.

Les dije que como ya les había comentado, no tenía ningún problema con los tríos, pero que no era lo normal en mi trabajo, era raro. Se rieron y contestaron que ellos eran raros. Con este ambiente, nos desnudamos y en seguida estábamos listos para empezar esa hora de sexo. Los tres nos tumbamos en la cama mientras me decían que era lo que querían, aunque siendo dos hombres ya suponía por donde iban a ir los tiros.

Básicamente querían realizar la mayor parte de las posturas sexuales que se pueden realizar con dos y tres hombres. Les dije que eran unas cuantas y su respuesta fue que una hora dá para mucho. Así empezamos, primero con la postura más tradicional para mí, y además la más querida. Yo a cuatro patas y un hombre delante, yo haciéndole una felación, y otro hombre detrás penetrándome.  Esta fue la primera y con la que estuvimos más tiempo porque para ellos era la mejor.

Tiempo después, el que estaba detrás me echó hacia atrás y me tumbé sobre él mientras seguía penetrándome. El que estaba delante, se tumbó también en la cama junto a mí pero al revés, y entonces realizamos un 69. Una experiencia muy personal y a la vez especial porque muy pocas veces realizaba tríos. En esta posición estuvimos mucho menos que en la primera, porque el que estaba debajo en esta posición también quería jugar.

Se levantó y relevó al otro hombre en el 69, mientras el otro esperó a que termináramos. Así, en seguida lo dejamos para poder realizar otra posición en la que participáramos los tres.

Fue una hora muy, muy movida porque no dejábamos de realizar muchas ( muchísimas) posturas y estábamos poco tiempo en ellas. Sabiendo esto, es imposible poder contar todo lo que hicimos durante ese tiempo. Cuando acabamos, nos despedimos afectuosamente y prometimos mantener el contacto para otro encuentro.

P.D: Quiero dar las gracias a todas las personas que comentan en cada experiencia y que además no dejan de preguntar en la sección Preguntas y respuestas.

P.D 2: Y por supuesto, para cualquier persona que quiera concertar un encuentro, que mande un mensaje a marcosmunozmd@gmail.com.
¡Muchas gracias!

El fan

Pocas veces pensé que esto llegaría a pasar. Me llegó un correo electrónico de un joven que leía diariamente mi blog, y todos los comentarios que aparecen asiduamente también todos los días.

Tras concretar el lugar para el encuentro, como siempre, en una muy buena zona de Madrid,  lo encontré en la puerta del hotel. Me saludó efusivamente y entramos a la habitación que había reservado para todo nuestro encuentro.

Una ve dentro, empezó a gritar de emoción, lo cual me resultó muy raro, francamente, y a contarme cuántas veces al día miraba mi blog para ver las novedades y que además era el primero que leía las experiencias. Noté que lo más importante para él era conocerme y hablar conmigo, así que fue un encuentro en el que el sexo era lo menos importante. Me dijo que descubrió mi blog a través de Google, como supongo que la mayor parte de los visitantes.

Aún esto, me dijo que él quería que habláramos tumbados en la cama desnudos. Así lo hicimos y mientras tanto no dejo de contarme quién era, qué estudiaba y cómo era. Y además que yo no era como se había esperado. De eso no tuve ninguna duda, estoy seguro de que no soy ni de lejos como la gente se imagina. Nadie se lo creería si yo digo que soy el autor del blog.

Una vez hablamos durante alrededor de unos treinta minutos sobre muchas (muchísimas) cosas, me dijo que quería comprobar si era tan bueno como se esperaba y que además quería un poco de marcha. Como ya estabamos desnudos empezamos de inmediato. Lo que más le gustaban eran las felaciones, así que en seguida metí debajo de las sabanas para poder satisfacerle. Él controlaba cuándo entraba y cuando salía su pene de mí boca y finalmente, tras unos minutos eyaculó en mi boca. Entonces él dejó mi cabeza libre y le dije que quedaban unos veinte minutos en los que haría lo que quisiera.

Penetración fue su palabra, pero al contrario que normalmente, al revés, yo a él. De pie él , un poco recostado, empecé a penetrarlo con bruscas embestidas, como me indicó que hiciera, mientras que él se masturbaba. Cuando se cansó, sin previo aviso se arrodilló y entonces fue él quien se metió mi pene en su boca y jugó con él. Así terminó esa hora tan extraña y a la vez gratificante por saber que ya tenía algún fan.

El jugón

Vuelta a la normalidad. A los hombres tras dos espléndidas mujeres.

Esta vez fue en una zona normal de Madrid, no muy lujosa, pero con un ambiente de clase alta y decoro. Mensaje a marcosmunozmd@gmail.com y un lugar elegido por el cliente. Y allí estabamos los dos, esperando pasar un rato agradable.

Una vez dentro del hotel, él se desnudó de manera inmediata. Puso un maletín sobre la cama. Dijo que él era un poco como Grey, de la película. Nunca he leído los libros ni visto la película, pero sé a lo que se refería y lo que iba a encontrar en el maletín. Lo abrió y dentro un montón de artilugios sexuales que utilizaría conmigo durante esa hora.

Me desnudé y vi que cogía unas esposas. Quería atarme una mano al cabecero de la cama para poder controlarme. Así lo hizo y además me puso una banda sobre los ojos. Me pareció todo muy misterioso y a la vez excitante. Me dijo que abriera la boca y en seguida noté que se había puesto de pie delante de mí y que me había introducido su pene en mi boca. Me cogió de la cabeza y así la introducía y la sacaba cuando él quería. Tras unos minutos de felación, eyaculó. Me ordenó que tragara.

Me quitó la banda de los ojos y la esposa para después ponérmela otra vez esta vez yo tumbado boca abajo en la cama. Se puso sobre mí y me penetró. Hacia arriba y hacia abajo para conseguir placer. Mientras hacía esto, su mano fue por debajo y empezó a masturbarme lentamente, lo que la postura permitía.

Finalmente, cuando se cansó, paró y me quitó definitivamente la esposa. Me dijo que me pusiera a cuatro patas y del maletín sacó un objeto negro y largo que me introdujo por detrás.  Unos minutos después nos tumbamos en la cama y nos tranquilizamos. Me echó el brazo por detrás y puse mi cabeza sobre su pecho mientras me acariciaba el pelo.

Aunque no hubo más acción, en esa cama pasamos unos minutos muy placenteros conversando sobre diversos tema. Después, nos despedimos, él prometió volver a quedar conmigo. Sé que así será.

P.D:  Es muy importante para mí saber vuestra opinión, que participéis en el blog, que me preguntéis. Respondo a todos los comentarios y preguntas. Prometido.

La belleza

Llevo un tiempo en este mundo y sé cómo suelen ser los clientes que necesitan contratar servicios sexuales. Suelen ser un grupo bastante variopinto, sí, desde luego, pero en cierta manera homogéneo. Sin embargo, en esta experiencia no hay ningún cliente que se pueda incluir en este grupo, y eso fue muy llamativo para mí.

Todo empieza como siempre, unos correos electrónicos que llevan a un lugar donde realizar el servicio.  Esta vez no fue diferente, pero sí fue excepcional lo que me encontré. Lo único que sabía es que volvía a ser una mujer. Llegué hasta el lugar en el que quedamos, y me encontré a una mujer casi tan joven como yo y además, guapísima.

Era pelirroja y tenía un buen cuerpo, y no me lo podía creer. Esa chica no necesitaba de ninguna manera pagar para tener relaciones sexuales, es más, yo habría pagado por tenerlas con ella. No sabía  qué pasaba ni entendía nada, pero ella me saludó con una sonrisa encantadora y entramos al lugar.

Una vez dentro, lo primero que hizo fue contarme que nunca había tenido novio y que por tanto era virgen. No me lo podía creer, era una de las chicas más guapas que he visto y me cuenta esto. Yo le dije que no me lo creía con una sonrisa y ella me contestó que me lo prometía. Estupefacto, es la palabra, pero la creí. Le dije que dado que era su primera vez, lo normal era que fuéramos lentos y además, que ella controlara cada paso.

Ella me contestó que yo era el profesional y que le parecía correcto hacerlo así. Me dijo que le daba vergüenza desnudarse y en seguida le comenté que con un cuerpo tan bonito como el suyo, no era lógico. Debía sentirse orgulloso de ello. Aún así, le costó bastante y esperé pacientemente. Cuando estuvo ya sin ropa, se tumbó en la cama y pude admirar el espectáculo ante mis ojos. No era una chica normal, era una verdadera belleza. Esto ya no era un trabajo, era un placer.

En ese momento,  lo primero que hice fue besarla con mucha pasión, lo que sentía. No podía resistirme, esa mujer enamoraba de manera inmediata. Noté además, que era su primer beso, y por eso yo lo hice pausadamente pero con muchas ganas y amor. Dejé de hacerlo y le sonreí. Le  pregunté que le había parecido, también sonrió. Buena señal. Se merecía todo el amor del mundo.

La siguiente parada eran sus turgentes pechos. Los toqué y no pude evitar en seguida besarlos apasionadamente, con mucha dulzura y constancia. Durante unos minutos sólo me importaba eso, eran mi hogar. Fue magnífico, sin palabras. Su perfume me embriagaba cada segundo.

Cuando acabé con sus pechos, volví a besarla, ella me respondió otra vez con una sonrisa y con tiernas caricias en mi espalda. La besé en el cuello notando su olor y toda su esencia. Bajé la cabeza, era hora de llegar a lo importante. Ella vio lo que iba a hacer y me dijo que por favor con mucho cuidado, nunca nadie le había tocado esa parte.

Empecé con tiernos besos en la zona, y luego metí la lengua y la moví por todas las partes. Ella gemía y gritaba casi muy fuerte, y en seguida noté sus manos acariciándome el pelo y la cara con fuerza. Le gustaba y a mí también. Fue una experiencia única. Tras unos segundos, me dijo que parara. No aguantaba mucho más. Le dije que si ella quería, podíamos pasar al acto sexual en sí.

Eso quería y yo muy lentamente introducí lentamente mi pene y apreté. Este un momento en esa situación, hasta que ella me dijo que siguiera porque le gustaba. Sin nada de brusquedad, seguí, con muchísimo placer por mi parte, quería hacerlo.

En seguida me dijo que no aguantaba más. Era verdad, yo en cuanto vi eso, eyaculé. Espectacular. Tras unos momentos en silencio y con la respiración entrecortadas por las dos partes, le dije que era una mujer excepcional y que se merecía lo mejor.

Así acabó todo y ahora que lo recuerdo, le deseo a esta mujer todo el amor del mundo. Se merece un hombre que le trate como una reina.

Ojalá fuera mi novia.

La casada

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Me alegré mucho al ver que otra mujer me enviaba un mensaje para concertar un encuentro sexual. Como ya expliqué en la experiencia la mujer, la mayor parte de mis clientes, por no decir casi todos, son hombres.

Esta vez, no fue en una zona tan lujosa como en las anteriores, ella decidió apartarse un poco por miedo a ser descubierta. Quedamos en un hotel, donde casi siempre. Yo llegué y tuve que esperar a que apareciera. Me alegró comprobar que la mujer era toda una señora, propia de las clases altas.

En cuanto entramos en su habitación, me ella se sentó en la cama y me contó que ella no quería hacer esto, pero que lo necesitaba. Se mostraba muy apenada, y me contó que llevaba años casada con su gran amor. Todo era perfecto, hasta que de pronto su marido empezó a distanciarse de ella, ya no le interesaba mantener relaciones sexuales con ella, y en general se mostraba muy frío.

Siempre he admirado la intuición femenina, y esta mujer sabía qué pasaba, su marido quedaba con prostitutas de lujo mucho más jóvenes que ella, que lo excitaban como antes sólo conseguía ella. Pero mi clienta, necesitaba sentirse querida, amada, apreciada otra vez. Y acudió a mí. Necesitaba sentirse mujer otra vez.

Le pregunté qué tenía pensado, cómo le gustaría que fuera la hora y ella me contestó que esperaba de mí a un hombre dominante que, durante el acto sexual, tomara las riendas. Le gustaba que le insultaran e incluso que la azotaran. Nunca me ha ido eso rollo, pero lo hice. Desde ese momento, le ordené que se desnudara porque iba a ser una hora muy larga. Lo hizo y yo también.

Le exigí que se tumbara en la cama mientras que la insultaba con insultos ‘guarros’. Lentamente, empecé a besarle todas las partes de sus hermosos pechos y bajé hasta encontrarme con unas partes íntimas muy bien cuidadas. Me puse manos a la obra, la mujer llevaba mucho tiempo deseando, y yo tenía que darlo todo hoy. Una vez que tuve suficiente, la besé de forma apasionada, y en ese momento, la penetré bruscamente, hasta el fondo.

Seguí llamándola de todo, tal y como me había pedido, mientras seguía penetrándola con todas mis fuerzas, para que volviera a sentirse joven y llena de vida. Ella mantenía los ojos cerrados y respiraba muy rápido. Le pregunté de forma autoritaria  si le gustaba, y ella me respondió que era lo que llevaba tanto tiempo querido, y que desgraciadamente su marido no le daba. Ella me dijo que ya no podía aguantar más y sentí que había acabado.

Nos quedamos un rato en la cama, ella respiraba de forma fatigosa, y decidí darle un tiempo. Cuando se hubo recuperado, me dijo que ahora le tocaba a ella. Se deslizó por debajo de las sabanas y se metió mi pene en su boca. No hay palabras para describir que sentí, era una mujer brillante, espectacular y además, imparable. Quería que eyaculara en su boca y en su cara, y después de unos minutos, con ella ahí abajo, no pude aguantar.

Los dos acabamos muy excitados, y fue una experiencia sublime. Le deseé lo mejor con su marido, y en caso de que no hubiese mejoría, le dije que ya sabía dónde encontrarme.

El indeciso

Hora de volver a trabajar. Eso fue lo que pensé cuando recibí el correo de un hombre joven que buscaba un encuentro sexual conmigo.

En esos correos me explicaba que tenía dudas sobre su orientación sexual, no tenía muy claro que le gustaba exactamente, y para solucionar este problema quería tener relaciones sexuales para saber si le gustaban los hombres. Mi respuesta fue clara, aceptaba, y además, me ponía a su disposición para mostrarle todo sobre el sexo con un hombre para que decidiera con toda la información.

Esta vez no voy a dar un nombre del barrio ni calle, ni dar ninguna descripción del hombre. Esta vez es primordial guardar la identidad del cliente.

Una vez en el lugar escogido, el cliente se mostraba muy nervioso, y yo lo comprendía perfectamente. Era un paso muy importante para él. Hoy se solucionaba todo. Con mucha cautela, le pregunté qué era lo que tenía en mente para esa hora. Él me contestó rápidamente que le interesaba poder sentir una penetración con el fin de ver si era de su agrado.

Los dos nos desnudamos, me dijo que prefería ponerse a cuatro patas en la cama. Me puse detrás, y muy suavemente, y con sus órdenes como directrices, fui introduciendo mi pene. Completamente dentro, me indicó que aguantara en esa posición todo el tiempo que el quisiese. Además, mientras tanto, me pidió que en esa posición, le cogiera el pene con mi mano y lo masturbara.

Pasados unos minutos, me ordenó que parara. Dejé su pene quieto y saqué el mío de dentro de él. Se puso de pie. Quería algo más antes del final. Una felación. Así, me arrodillé y me metí su pene en la boca. Le dije que lo recomendable era que él controlara. Para eso, con sus dos manos me cogió de la cabeza y dirigió como él quería.

Cuando ya estaba a punto de eyacular, paró y me explicó que prefería terminar sólo en el baño. Cinco minutos después, volvió y me contó que tenía claro que le gustaban las mujeres, y ahora después de la hora conmigo, también los hombres, aunque sin ninguna duda afirmó que prefería tener relaciones con mujeres.

Ahora, cuando ya ha pasado un tiempo de esto, lo único que le deseo a este cliente es que no se avergüence de su orientación y de que viva la vida, tal y como le expresé antes de irme del lugar.

Post data : He recibido algunos correos en los que se me preguntaba si cada dos días publicaba una nueva experiencia porque cada dos días tenía un cliente. Ojalá fuera así 😉 No, todas las experiencias que publico son bastante anteriores a la creación del blog, por eso puedo publicar cada dos días. No son actuales. Conforme vayan pasando los días, las experiencias serán más cercanas al tiempo en el que las escribo.
Explicado esto, puedo asegurar que cada dos días una nueva experiencia y que por supuesto, si queréis concertar un encuentro sexual conmigo o un acto de escort, sólo teneis que mandar un mensaje a marcosmunozmd@gmail.com